Horario de Kermes

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Viernes 6 de junio del 2014

Música a cargo de DJs.

Sábado 7 de junio del 2014

12:00-2:45 pm Grupo Profesional de Payasos | Buba Pallasitos Alegria

12:00-12:45 pm Cantante profesional con estilo Ranchero | Jorge Pérez

1:00-1:45 pm Grupo Profecional de Payasos | Buba Pallasitos Alegria

1:45-2:30 pm Grupo profesional de Danza Azteca | Nahui-Ollin Quetzal Yolotl

3:00-3:45 pm Kristina’s Ballet Studio-Niños | Marisela Bazan

4:00-4:45 pm Cantante profesional de Opera | Marisa Buchheit: Ms. Illinois

5:00-5:45 pm Ballet Folklorico “Back of the Yards” | Salvador Cisneros

6:00-6:45 pm Divo de Chicago | Gabrielito

6:45-7:15 pm “Los 5 Magnificos” | Karina

7:00-11:00 pm Grupos musicales en vivo


Domingo 8 de Junio del 2014

11:00-2:45 pm  Grupo Profesional de Payasos | Buba Pallasitos Alegrias

11:00-11:45 pm Cantante profesional con estilo Ranchero | Jorge  Pérez

 12:00-12:45 pm Grupo Profesional de Payasos | Buba Pallasitos Alegrias

 1:00-1:45 pm Marimba | Holy Cross Ensemble

2:00-2:45 pm Kristina’s Ballet Studio-Niños | Marisela Bazan

 3:00-3:45 pm Torito de Petate | Students of Casa Juan Diego

4:00-4:45 pm  Cantante junvenil con estilo Ranchero | Tania Reyes

 

5:00-5:45 pm  Compañía Profesional de diferentes estilos de Baile | Estampa Colombiana

6:00-6:45 pm Divo de Chicago | Gabrielito

7:00-11:00 pm Grupos musicales en vivo

 

Ustedes son una raza elegida

“Ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios eligió…” (1 Pedro 2:9)

Raza, reino, nación, pueblo…….somos una comunidad; somos Iglesia. La palabra iglesia quiere decir asamblea. Pedro sigue diciendo: “Ustedes son piedras vivas con las que se construye el Templo espiritual.” Nosotros somos las piedras vivas, escogidas y elaboradas, unidas para formar un solo edificio hermoso construido sobre la piedra base, que es Jesús.

Pero, la Iglesia no es un edificio acabado, una comunidad ya hecha, perfecta, encerrada. La Iglesia siempre está en desarrollo, siempre creciendo, siempre adaptándose al mundo en que existe, siempre anunciando la Buena Nueva de Jesús resucitado en formas nuevas, adaptadas a las circunstancias presentes, siempre invitando y recibiendo a nuevos miembros. La Iglesia es misionera; es “un pueblo que Dios eligió para que fuera suyo y proclamara sus maravillas.”

La Iglesia es una comunidad que reza y celebra. “Ustedes son piedras vivas con las que se construye el Templo espiritual destinado al culto perfecto, en el que por Cristo Jesús se ofrecen sacrificios espirituales y agradables a Dios.”

No basta rezar y leer la Biblia en privado. Somos “un reino de sacerdotes,” dice Pedro. Estamos llamados a celebrar juntos con nuestra comunidad parroquial la Eucaristía y los demás Sacramentos, y unidos escuchar y reflexionar sobre la Palabra de Dios.

La Iglesia es también una comunidad servicial; fue fundada para servir al mundo y promover el Reino de Dios en la tierra. Jesús, en la última cena, dio el ejemplo de servicio cuando lavó los pies de sus discípulos. “Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho.”  (Jn 13:15)

Según el libro de los Hechos de los Apóstoles (6:2-4), desde el principio la comunidad cristiana eligió a servidores, diáconos,  para atender las necesidades materiales de la comunidad, además de predicar el Evangelio y bautizar.

Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia volvió al espíritu original, compartiendo los ministerios entre todos los miembros de la comunidad, entre miembros con órdenes sagradas y personas laicales, según sus dones y las necesidades: lectores de la Palabra, ministros de Comunión y de las personas enfermas, comentadores, catequistas, miembros del concilio parroquial y litúrgico, además de los ministros y ministras de antes, como consejeras y consejeros, los músicos y miembros del coro, catequistas,  maestras y maestros de la escuela, ujieres, etcétera.

Cada familia católica debiera pertenecer a una comunidad parroquial, frecuentar las celebraciones litúrgicas y tomar parte en las otras actividades y los ministerios de la parroquia. Es contrario al espíritu comunitario de la Iglesia vagar de una parroquia a otra, sin pertenecer a ninguna. Debemos comprometernos e inscribirnos en una parroquia y participar regularmente en las celebraciones y las otras actividades de la comunidad.

Debemos también  comprometernos a servir en nuestra parroquia, según los dones y  talentos que hemos recibido de Dios y según las necesidades de la comunidad.

Finalmente, debemos apoyar a nuestra parroquia financieramente para que pueda seguir manteniendo el personal pastoral, la directora,  maestras y maestros de la escuela,  los edificios, y proveer los servicios a la gente pobre y necesitada.

Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí.”  (Jn 14:6) La comunidad parroquial de San Pío V es  el Cuerpo de Cristo en este vecindario de Pilsen, y por medio de nuestra parroquia nos acercamos a Dios Padre. Si somos miembros fieles y comprometidos de nuestra parroquia, estamos en el Camino, dando testimonio a  la Verdad y viviendo la Vida que conduce a la paz y la felicidad en esta vida, y a la felicidad eterna en la vida futura.

¿por qué maternidad?

La maternidad es el logro más duradero en la vida. Siendo una madre implica mucho trabajo y sacrificio y decisiones difíciles, como también mucho gozo, alegría y satisfacción. La relación entre madre e hijos/as pasa por muchas etapas; pero una vez madre, madre por siempre.

El papel de la maternidad.

Amar: El amor no es simplemente una sentimentalismo afectuoso. En la rutina diaria de cuidar de los niños, el amor es duro trabajo. La fuerza del amor materno sostiene a los hijos. Gracias al amor de nuestras madres reconocemos nuestro valor como personas, nuestro sentido  de ser, la habilidad de hacer bien nuestro trabajo, de amar y sentirnos dignos de amor.

Educar: La madre trata de aprovechar de las oportunidades para mostrar a sus hijas cómo ser personas amables. Sus preocupaciones por otras personas, sus palabras, actitudes y juicios son ejemplos poderosos. La educación en la fe es una de sus lecciones más poderosas y duraderas, que muchos de nosotros hemos recibido de nuestras madres.

Educar también es escuchar, y esto requiere  abertura de mente y corazón. Por ejemplo, los niños se expresan con palabras y gestos. La madre atenta que escucha  puede descubrir en problemas ocultos. El silencio en sus hijas puede ocultar la desesperación; rebelión en jóvenes puede ser una llamada por ayuda. La madre que escucha a sus hijos puede educarlos con más éxito.

Aceptar: Las madres no escogen a sus hijos. Es Dios que se los regala para cuidar con todos sus peculiaridades, dones y debilidades. Los niños no son ángeles, ni tampoco todos son iguales. Aceptar a los niños con todo lo que traen consigo, sin hacer comparaciones con otros, es la tarea esencial de las madres. Solamente con los consejos sólidos y amorosos de su madre puede un niño crecer y llegar a ser lo que Dios quería que fuera.

Perdonar: La madre tiene que perdonar a sus hijas por sus pequeñas molestias como por sus ofensas graves. Sin embargo, el perdón no excluye una justa disciplina. Algunas madres, para mantener la paz, ignoran comportamientos inapropiados y aun abusivos en sus hijas e hijos. Perdonar no quiere decir ser permisiva sin límites.

Enseñar de Dios:Por su ejemplo las madres revelan la faz de Dios. Por sus vidas enfocadas en Dios, por su fe en la oración, por su participación en la comunidad y en sus tradiciones religiosas, las madres dan a sus hijas e hijos una oportunidad para entrar en una relación personal con Dios.

Las madres no son perfectas.

Frecuentemente, idealizamos el amor de la madre, y nos olvidamos que no son perfectas. Las madres son seres humanos con todas sus faltas, sentimientos y necesidades. El mito de la madre perfecta no está basado en la realidad. Puede crear un sentido de fracaso en la mujer que se da cuenta de que no puede vivir según lo ideal. Las mujeres que tratan de ser super-madres con frecuencia terminan cansadas, y su fatiga las obliga a imponer exigencias en sí mismas y en sus hijos. Cada madre necesita apoyo; por eso, es tan importante para el bienestar de la madre y los hijos el apoyo de la padre y otros miembros de la familia.

Un premio merecido: Finalmente, juntos con las obligaciones de la maternidad hay compensaciones maravillosas. El ver a sus hijos madurar y desarrollar su individualidad y carácter es una grande satisfacción. Experimentar el amor de sus hijos es un premio enorme. Hay también los gozos diarios y momentos inolvidables llenos de logros y éxitos y altas esperanzas. Gozo y acción de gracias a Dios son la herencia más preciosa que el amor de la madre puede dejarnos.